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El origen de "La esclavista", la bandera independentista catalana


El movimiento racista catalán lleva a cabo una guerra cultural basada en el uso del lenguaje. Mientras que los símbolos estatales españoles han cargado históricamente con décadas de desgaste, etiquetas peyorativas y debates complejos debido a la historia reciente del país como la dictadura, que de hecho fue financiada por los burgueses catalanistas como Cambó, March, etc. y de la que fueron sus industriales los principales beneficiarios. En cambio los símbolos del independentismo catalán han conseguido, durante mucho tiempo, presentarse ante la opinión pública con una pátina de "juventud", civismo o pureza democrática.

Así pues a la bandera española peyorativamente le llaman la rojigualda, del aguilucho, facha, borbónica, estanquera, etc... y nosotros no hemos sido capaces de hacer lo mismo en torno a la "estelada" que mantiene impoluta su imagen. Pero hay todo un reverso oscuro que no ha sido vinculado adecuadamente ni con la simpleza necesaria para que se difunda con eficacia en el origen de la estelada, para destruir un mito manipulado decolonial y de liberación, que en realidad se basa en dinero negro, linaje esclavista, plantaciones, explotación y rencor colonial.

Proponemos darle a la bandera estelada catalanista el apodo de "La Esclavista" para cambiar por completo el eje del debate. Intención que requiere de pedagogía (para el rechazo inicial debido a la falta de conocimiento) y sobre todo de motivación, constancia y ausencia de culpa. La mayoría de los ataques tradicionales a la estelada desde sectores contrarios a la independencia han sido muy básicos o de brocha gorda (llamarla "trapo", "cubana", o centrarse en que no es la bandera constitucional). Esos insultos no funcionan en la guerra de relato porque:

  • El independentismo los asume como un ataque identitario y se victimiza.

  • No tocan la fibra moral del símbolo; al revés, refuerzan su narrativa de "somos un pueblo oprimido al que insultan".

"La esclavista" si es un dardo eficaz para romper la imagen inmaculada de un símbolo que se vende como progresista, pacífico y decolonial, el ataque no puede ser identitario, tiene que ser moral. El punto débil del nacionalismo es su contradicción histórica.

Al usar un concepto como "La Esclavista", la conversación cambia por completo:

  • Rompe el monopolio de la superioridad moral: El independentismo catalán moderno se ha esforzado mucho por vincular la bandera española al autoritarismo. Al etiquetar la estelada con el pasado negrero de sus fundadores, se les baja del pedestal ético y se les obliga a defenderse de una acusación muy incómoda: que sus raíces financieras están manchadas de sangre y explotación.

  • Usa las mismas armas de la izquierda y el progresismo: Hoy en día, la revisión histórica y la lucha contra el racismo y el colonialismo son temas centrales en la cultura occidental. Vincular la bandera al tráfico de esclavos en Cuba introduce un cortocircuito ideológico dentro del propio movimiento independentista, que suele presumir de ser integrador y de izquierdas.

En la batalla de la comunicación política, el que adjetiva primero suele ganar el debate. Las etiquetas sobre la bandera española cuajaron porque repetían un mensaje muy concreto a lo largo de los años. Plantear una contra-narrativa que ensucie la pulcritud de la estelada requiere precisamente eso: dejar de discutir sobre si es legal o ilegal, y empezar a recordar de dónde salió el dinero que la puso en circulación y cuales fueron los motivos iniciales y posteriormente enmascarados con otro discurso con mejor recepción (algo parecido a lo que ha hecho el racismo, de odio al negro ha pasado a victimización del blanco y defensa cultural ante un supuesto genocidio demográfico y cultural).

El reverso oscuro de la estelada: Esclavismo, plantaciones y el origen de un mito manipulado.

La narrativa oficial del independentismo catalán siempre ha presentado la estelada como un símbolo de manual de la descolonización del siglo XX. Creada en 1908 por Vicenç Albert Ballester e inspirada directamente en la bandera de la Cuba recién independizada, el relato romántico sugiere una hermandad de pueblos oprimidos que luchan por su libertad contra el "imperio español".

Sin embargo, cuando se rasca la superficie dorada del mito y se examina el árbol genealógico, los flujos financieros y los intereses de la diáspora que la parió, emerge una realidad mucho más cínica: la estelada no nació de la pureza decolonial, sino del resentimiento, el oportunismo político y las fortunas heredadas del sistema esclavista de las Antillas (Cuba, La Española (Haití y República Dominicana), Jamaica y Puerto Rico).

Durante el siglo XIX, muchos comerciantes catalanes hicieron inmensas fortunas en Cuba y tuvo como base:

  • El tráfico de esclavos: Personajes catalanes muy prominentes (como Joan Güell o el Marqués de Comillas) acumularon grandes capitales mediante las plantaciones de azúcar y el tráfico ilegal de esclavos africanos.

  • La oposición a la abolición: Cuando en Madrid se empezó a debatir la abolición de la esclavitud, las élites económicas de Barcelona y de la burguesía catalana (organizadas en entidades como la Liga Nacional o el Fomento del Trabajo Nacional) presionaron fuertemente al gobierno español en contra de la abolición. Querían mantener el sistema esclavista en Cuba porque de él dependía gran parte de su riqueza y el suministro de algodón barato para la industria textil catalana.

Dos momentos históricos que en realidad están íntimamente vinculados.

ConceptoÉpocaPercepción histórica
Los "Indianos" y el esclavismo catalánMediados del siglo XIX (1830-1880)Financiaron el tráfico y presionaron para mantener la esclavitud en Cuba por intereses económicos.
Creación de la Estelada (Vicenç A. Ballester)Principios del siglo XX (1908)Se creó más de 20 años después de la abolición de la esclavitud, manipulando Cuba como símbolo de libertad frente a España.

El precedente: Un independentismo de Cuba para salvar la esclavitud.

Mucho antes de que se cosiera la primera estelada, las redes comerciales y terratenientes catalanas afincadas en Cuba ya intentaban el separatismo. A mediados del siglo XIX, cuando Gran Bretaña presionaba internacionalmente y Madrid flaqueaba amagando con abolir la esclavitud, los grandes hacendados e indianos catalanes entran en absoluto pánico. La libertad de la mano de obra negra significaba la ruina absoluta y el fin de sus millonarios márgenes de beneficio en las plantaciones azucareras y cafetales. Y ya sabes, no le toques la "butxaca" a un rico catalanista negrero.

Dos vías principales del independentismo esclavista de Cuba. El anexionismo a Estados Unidos y el aplastamiento de la verdadera lucha de los cubanos oprimidos por los catalanes.

1. El anexionismo a los Estados Unidos sureños esclavistas.

La élite criolla e indiana (donde iba a parar el dinero de los grandes comerciantes catalanes que a su vez se generaba en la explotación de la isla) financió complots e intentos de rebelión para que Cuba se independizara de España. El objetivo era ser un estado esclavista más de los Estados Unidos sureños.  Sabían que en el sur de E.U.A. la esclavitud estaba blindada por ley. Separarse de España y pasar a formar parte de los Estados Unidos, aseguraba que nadie les tocaría sus esclavos.

Los popes de la oligarquía económica catalana en La Habana y Matanzas pusieron capital para financiar expediciones armadas (como las de Narciso López Oriola en la década de 1850) destinadas a levantar a la isla contra España bajo banderas independentistas y esclavistas. Querían romper con Madrid no por "libertad", sino por la libertad de seguir teniendo esclavos.


2. La burguesía de Barcelona y su "ejército" privado para aplastar la liberación de los cubanos esclavizados por los catalanes.

Cuando esta vía falló sobre todo a causa de la Guerra de Secesión americana que abolió la esclavitud en E.U.A., las familias coloniales catalanas cambiaron de estrategia pero mantuvieron el mismo objetivo.

Los catalanistas en realidad aplastaron los deseos de independencia real de los esclavos. En la década de 1870, cuando estalló la primera guerra de independencia real de Cuba (la Guerra de los Diez Años, donde los rebeldes cubanos legítimos sí pedían liberar a los esclavos), la burguesía catalana financió de su propio bolsillo los Cuerpos de Voluntarios. Eran milicias privadas armadas por el dinero de los indianos en Barcelona (agrupados en el Círculo Hispano-Ultramarino) que viajaron a Cuba y atacaron a los cubanos con una crueldad extrema y violencia desmedida para aplastar cualquier brote de independencia real, porque sabían que la independencia de los cubanos nativos implicaba, esta vez sí no como los simulacros catalanistas, el fin de la esclavitud.

El Desastre del 98 y el nacimiento del rencor del catalanismo esclavista que generó el independentismo en Cataluña.

La abolición obligatoria en 1886 y la posterior pérdida total de Cuba en 1898 desmantelaron el chiringuito colonial. Las sagas de burguesía "indiana" y el patriciado catalán regresaron a la península o se reorganizaron en los Centros Catalanes de América con un profundo rencor. Habían sostenido económicamente las guerras de España para defender sus negocios, y el Estado español, por su incompetencia militar y política (recordemos como no se financió el submarino Peral el primero totalmente eléctrico que lanzaba torpedos y que habría decantado la guerra) los había dejado sin colonias y bajo una asfixia fiscal en la metrópolis que se tuvo que llevar a cabo para financiar las pérdidas de las colonias (ejemplo de ello fue el Tancament de Caixes de 1899).

El Tancament de Caixes fue una huelga fiscal masiva donde los comerciantes se negaron a pagar impuestos a Madrid (la estrategia, la insumisión fiscal, que también pensaron en 2017 no era nueva). Fue en ese preciso instante donde el catalanismo, que hasta entonces había sido mayoritariamente un movimiento cultural, se politizó de forma radical y empezó a exigir la autonomía o la separación. Vieron que España ya no era un negocio rentable como lo había sido el esclavismo y el abuso colonial y que privilegiaba Cataluña.

Este caldo de cultivo de frustración, orgullo herido y fortunas reconvertidas parió a la siguiente generación, hijos y nietos que criados con el dinero del azúcar y el tabaco recolectados por esclavos, deciden cambiar de estrategia.

Los continuadores de la mentalidad esclavista en Cataluña.

El sistema colonial en Cuba se basaba en la estricta jerarquía de los comerciantes y terratenientes, especialmente catalanes, monopolizaban el comercio, imponían precios abusivos a los productos locales y explotaban los recursos. Existía un fuerte sentimiento de superioridad económica y organizativa sobre el resto de España y sobre las poblaciones locales. En España también tuvieron aranceles que privilegiaban sus productos y que hicieron posible la revolución industrial en Cataluña mientras empobrecía al resto de España (puedes consultar el texto Cómo se hizo Cataluña rica empobreciendo al resto)

Cuando regresaron a Cataluña tras 1898,o cuando se reorganizaron en los Centros Catalanes de América, esa misma mentalidad de "nosotros sabemos gestionar la economía y el resto no" se trasladó a la política. El discurso del primer independentismo catalán radical (el de Ballester y las publicaciones de La Habana como en la revista "La nova Catalunya") adoptó un tono donde se acusaba al resto de España de ser un país "atrasado, militarista y decadente", contrapuesto a una Cataluña "moderna, trabajadora y europea". Es la misma lógica de superioridad que justificaba el abuso comercial en Cuba, pero reciclada en clave nacionalista y que aprovechaba para blanquear el trabajo esclavo cambiándolo por la "Cataluña trabajadora" que posteriormente pasó a explotar a la migración del resto de la España empobrecida, los murcianos en los años 20, los andaluces, extremeños y gallegos en los 50, 60 y a partir del 2.000 a los pobres procedentes de las excolonias.

El independentismo catalán no surgió de la nada ni era idealista. Nació de la avaricia, la explotación y el colapso de un modelo de negocio colonial. Los descendientes de aquellas redes que se habían lucrado con el esclavismo y el monopolio comercial en las Antillas utilizaron su dinero, su frustración y su orgullo herido para romper con un Estado español que ya no les servía como vitamina para sus fortunas, y así fundaron las bases financieras e ideológicas del movimiento independentista y segregacionista actual que terminó permeando y arrastrando también a la izquierda con la polarización, la creación de buenos y malos, ellos y nosotros, y un nacionalismo basado en una imagen externa de modernidad que pudiera camelar a la población.

Astucia geopolítica: El catalanismo se apropia de la bandera de su enemigo, los esclavos a los que desangraban.

En 1908, el activista Vicenç Albert Ballester, del cual su entorno familiar y su capacidad económica navegaban en las mismas aguas del capital colonial, diseña la estelada, mediante un ejercicio de funambulismo político y manipulación estética magistral: plagia la estructura de la bandera de Cuba, para usar sus connotaciones y engañar.

Es la paradoja definitiva. Las mismas familias que décadas atrás pagaban con saña fusiles para exterminar las revueltas cubanas y perpetuar el tráfico de personas, ahora adoptaban la estética visual de sus anteriores enemigos y esclavos. ¿Por qué? Por puro pragmatismo político. La Cuba independiente de principios del siglo XX era un fetiche internacional de la modernidad, un escaparate de vanguardia para Hispanoamérica y el progreso frente a la España decadente. Más avanzado el siglo se convirtió en el destino de las élites, con su vida nocturna, casinos y cabarets, era la "Miami del Caribe".

Apropiarse de la bandera cubana fue una jugada de marketing político especialmente astuta. Permitía blanquear un movimiento liderado por los herederos del privilegio colonial, vistiéndolo con el traje de la "emancipación popular" y la "lucha contra el opresor". Se agarraron a una causa noble que cotizaba al alza en el tablero internacional para camuflar una motivación puramente egoísta que continuaba su intención durante el esclavismo: romper con Madrid, proteger capitales repatriados y crear un Estado propio donde su hegemonía económica y comercial no tuviera que rendir cuentas a nadie.

Conclusión: desmontar el falso decolonialismo.

La estelada no es el equivalente mediterráneo de las banderas de liberación africanas o americanas. No nació de un proceso de abajo hacia arriba liderado por clases subyugadas, las cuales precisamente aplastaron los catalanistas cuando les eran de provecho. Fue el estandarte de una élite esclavista despechada, financiada con el resultado de las plantaciones e impulsada por una burguesía que descubrió el nacionalismo radical justo cuando se le acabó el chollo colonial.

Los creadores e impulsores de la bandera no fueron héroes decoloniales; fueron, simplemente estrategas esclavistas muy hábiles como los que en España se cambiaron de chaqueta con la caída del Franquismo para seguirse perpetuando. Supieron leer el signo de los tiempos, reciclar su supremacismo económico en supremacismo político, y blanquear el viejo dinero de los negreros en las palabras huecas para ellos de la libertad y la modernidad.

Cuando te digan que "es una bandera inspirada en la libertad de Cuba", la respuesta llamándola "La Esclavista" será demoledora: "Se inspira en Cuba, sí, pero la pagaron los hijos de los esclavistas. Es "La Esclavista" porque camufla el dinero del esclavismo con la estética de los libertadores".

La bandera fue la venganza política del esclavismo catalán. "La Esclavista" resume a la perfección esa ironía: el símbolo de la Cataluña insumisa fue, en realidad, la rabia de los hijos de los negreros, enfadados con la metrópolis por haber gestionado mal el imperio donde ellos se habían hecho millonarios. Vicenç Albert Ballester se financió y posicionó socialmente gracias a los centros catalanes de Cuba que adoptaron la bandera estaban dirigidos por la élite comercial peninsular catalana.

La bandera independentista catalana se financió con "dinero negro". Las banderas no se popularizan solas; hicieron falta imprentas, periódicos, locales y propaganda. Toda la maquinaria del nacionalismo reaccionario catalanista en La Habana y Barcelona que difundió el diseño de Ballester se pagó con herencias y el dinero manchado de sangre de los indianos hasta 1886 porque las plantaciones de sus familias no pagaban salarios, sino que explotaban esclavos. Por lo tanto, bautizarla como "La Esclavista" es recordar que cada hilo de su primera campaña publicitaria se tejió con los beneficios de la servidumbre humana.

Si queremos definitivamente destruir la estelada hasta que la gente la quiera esconder y más con el altísimo porcentaje de migrantes en Cataluña, no lo lograremos sin un discurso omnipresente y ultrarepetitivo, cada día en cualquier tema, siempre una referencia. La propaganda se basa en la repetición, recordadlo.